
Ochocientos años después de la muerte del Poverello (1226-2026), su cuerpo vuelve a presentarse ante nuestra mirada. No como objeto de curiosidad, sino como una presencia concreta que nos cuestiona. El 21 de febrero de 2026 comenzó en Asís la primera ostensión pública y prolongada de los restos mortales de san Francisco, con motivo del Octavo Centenario de su Tránsito.
La mañana del 21 de febrero, en la cripta, el sarcófago fue reabierto en presencia de la comunidad franciscana, del Cardenal Ángel FERNÁNDEZ ARTIME, Legado pontificio para las Basílicas papales de Asís, y del Arzobispo emérito de la diócesis de Asís-Nocera Umbra-Gualdo Tadino-Foligno, Mons. Domenico SORRENTINO, actualmente Administrador Apostólico. Junto a ellos se encontraban Hermanos de las diversas familias de la Primera Orden y de la Tercera Orden Regular, religiosas, laicos y fieles. El gesto se realizó con sobriedad y sencillez, sin estridencias, conscientes de estar ante una memoria viva que toca la raíz misma de la vocación franciscana. Hacer visible lo que durante siglos permaneció custodiado no responde a un afán estético; es, ante todo, un acto eclesial. Toca la fe, la memoria y la tradición, y pone ante los ojos una herencia carismática que sigue vigente.
Al mediodía, en la Sala Cimabue del Centro de congresos ‘Colle del Paradiso’, se comunicó oficialmente la noticia a las autoridades religiosas y civiles. La ostensión, ideada en 2023 por el Custodio Fray Marco MORONI, respaldada por Mons. Domenico SORRENTINO e impulsada por el Papa Francisco, fue autorizada y bendecida por el Papa León XIV dentro del año jubilar especial convocado para el Octavo Centenario.
A las 16:00 horas del mismo día tuvo lugar la solemne traslación de la urna desde la cripta hasta la iglesia inferior de la Basílica. Allí fue colocada a los pies del altar papal, en un clima de oración profunda y recogimiento. Cuatro Hermanos la llevaron con gran reverencia, acompañados por el Cardenal Ángel FERNÁNDEZ ARTIME, los Ministros generales presentes, el Custodio del Sacro Convento y los Hermanos encargados del servicio litúrgico. Fue un momento especialmente significativo, que hizo visible la entrega del Santo a la veneración del pueblo de Dios.
Las Vísperas fueron presididas por el Cardenal Ángel FERNÁNDEZ ARTIME y transmitidas en directo por Rai1, cadena pública nacional italiana, dentro del programa ‘A Sua Immagine’. Esa misma tarde, en la Basílica, se ofreció un momento musical a cargo de la Schola Cantorum of the London Oratory School. En Asís se hacía evidente que comenzaba un tiempo fuera de lo ordinario.
El 22 de febrero, a las 11:00 horas, en la iglesia superior, el Cardenal FERNÁNDEZ ARTIME presidió la Santa Misa que marcó el inicio formal de la ostensión, también transmitida por Rai1. A partir de ese día se desarrolló un intenso calendario de celebraciones hasta el 22 de marzo, cuando a las 17:00 horas la clausura será presidida por el Cardenal Matteo Maria ZUPPI, Arzobispo de Bolonia y Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana. En el programa participan los Ministros generales de la Primera Orden —OFMConv, OFMCap y OFM— junto con el Ministro general de la Tercera Orden Regular (TOR) y otros Superiores mayores. Se trata de un signo concreto de unidad: toda la familia franciscana, en sus distintas expresiones, se reconoce reunida en torno a su Fundador.
Del 22 de febrero al 22 de marzo de 2026 los fieles detenerse en oración ante el cuerpo de Francisco en la iglesia inferior, ahora conservado en una urna transparente. El acceso se realiza mediante reserva gratuita, necesaria para asegurar orden y recogimiento. Se ofrece la posibilidad de un recorrido personal, en silencio, o bien uno acompañado por un Hermano que propone una breve catequesis y guía la renovación de las promesas bautismales.
La respuesta ha superado lo previsto: se han registrado casi 400 mil reservas, y la previsión total podría alcanzar las 700 mil personas a lo largo del mes. Aproximadamente el 80% de los peregrinos procede de Italia; también se han hecho presentes fieles de Estados Unidos, Croacia, Eslovaquia, Brasil, Francia, el Reino Unido, Indonesia, Japón, Kenia, Jamaica y Singapur. Más de 400 voluntarios, pertenecientes a más de 60 instituciones eclesiales y civiles —en su mayoría mujeres— colaboran junto a los Hermanos. Además, 90 religiosos están dedicados de manera estable a este servicio, reforzados por otros que han llegado expresamente para este tiempo.
La ostensión se celebra en Cuaresma, y ese dato no es secundario. La Cuaresma recuerda el límite, la fragilidad, el polvo. El cuerpo de Francisco, pequeño y marcado por la enfermedad y el esfuerzo, habla con fuerza paradójica en una cultura que mide todo según la apariencia. No impacta por imponencia, sino por coherencia; no por perfección física, sino por radicalidad evangélica. Permanecer ante esos restos ha significado para muchos replantearse el sentido de la propia vida y de la propia fe.
La palabra que ilumina este gesto proviene del Evangelio: ‘Si el grano de trigo, al caer en tierra, no muere, queda solo; pero si muere, produce mucho fruto’ (Jn 12,24). La ostensión no despierta nostalgia; invita a un examen concreto. ¿Qué permanece de una vida aferrada a sí misma? ¿Qué florece de una vida entregada?
Poder vivir hoy este mes de veneración es el resultado de una historia larga y rigurosa. Tras la muerte del Santo en 1226, en 1230 su cuerpo fue depositado en la nueva Basílica y ocultado con medidas de protección extraordinarias para evitar profanaciones. Permaneció escondido durante siglos. El 12 de diciembre de 1818, después de semanas de excavaciones autorizadas por el Papa Pío VII, el sepulcro fue redescubierto. En el siglo XIX se construyó la cripta para permitir una veneración ordenada de los fieles.
En 1978, con autorización del Papa Pablo VI, se llevó a cabo un reconocimiento científico oficial. Bajo la dirección del profesor Nicolò Valentino MIANI se recogieron datos precisos: estatura baja, aproximadamente 1.57-1.58 metros, y deformaciones en los huesos de los pies compatibles con sufrimientos prolongados. En esa ocasión los restos fueron colocados en una urna en ambiente controlado, sustituyendo el oxígeno por nitrógeno para garantizar su estabilidad en el tiempo. Verificaciones posteriores, en 1994 y 2015, confirmaron la eficacia del sistema y el buen estado de conservación. Sobre esta base científica sólida se sustenta la ostensión de 2026.
La organización del mes ha sido considerable: estructuras de acogida en la plaza, coordinación entre autoridades civiles y religiosas y un plan de protección civil adecuado a las cifras previstas. La Región Umbría ha respaldado las celebraciones del Octavo Centenario mediante una intervención legislativa específica, que incluye también una ‘obra signo’: la creación de un hospicio pediátrico oncológico dentro de la red regional de cuidados paliativos. Las ofrendas recogidas durante la ostensión se destinarán a este proyecto.
Junto a las celebraciones litúrgicas diarias, el mes contempla encuentros con jóvenes, momentos de oración dedicados a distintos grupos, iniciativas culturales y musicales y recorridos vinculados a los lugares franciscanos de la ciudad. Asís no es sólo un destino turístico: en estas semanas se ha convertido en un verdadero lugar de peregrinación.
Ya se ha anunciado para agosto de este mismo 2026 la presencia del Papa León XIV con ocasión del ‘GO! Franciscan Youth Meeting’, que se celebrará en Asís del 3 al 6 de agosto de 2026. Jóvenes de diversos países europeos, entre 18 y 33 años, se reunirán en la ciudad del Santo para vivir días de encuentro, formación, oración y convivencia. También este evento forma parte del camino del Octavo Centenario: no una memoria encerrada en el pasado, sino una experiencia que sigue generando futuro.
No se muestra un cuerpo para celebrar la muerte. Se hace visible una historia de fidelidad. Francisco sigue hablando no porque sus huesos estén conservados, sino porque su vida fue entregada. Y eso, ochocientos años después, continúa siendo el punto decisivo.
Fray Alejandro Palacios Vázquez, OFMConv











